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a cargo del Obispo de Huelva, Monseñor José Vilaplana, que estuvo acompañado de
varias autoridades locales y provinciales como todos los concejales
andalucistas, encabezados por Zamudio
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| Zamudio recibió al obispo onubense José Vilaplana a las puertas del Comedor Solidario |
21/3/14.- Tras siete meses de
obras, y desde que el pasado 6 de agosto se pusiera la primera piedra, el
Comedor Solidario de la
Asociación “Manos Isleñas Grupos de Acción Solidaria” (MIGAS),
fue ayer bendecido por el Obispo de Huelva, Monseñor José Vilaplana, que estuvo
acompañado de muchas autoridades institucionales, locales y provinciales, y
entre los que se encontraban todos los concejales andalucistas, encabezados por
Francisco Zamudio. Isabel López, María del Carmen Beltrán y Juan García, miembros
de la Junta Directiva de la Asociación y un gran número de voluntarios que se
han ido sumando a esta iniciativa que prestarán su apoyo y ayuda en este
proyecto con el fin de que muy pronto pueda abrir sus puertas y comenzar a
atender aquellas familias y particulares más necesitados de la localidad.
Manuel Carrasco
explicó a todos los presentes el significado de este proyecto y el compromiso
que tiene esta Asociación con un determinado sector de la sociedad, destacando
que este Comedor “es fruto de la solidaridad, la implicación y el apoyo del
pueblo isleño”, al tiempo que agradeció el apoyo a las instituciones,
especialmente al Ayuntamiento isleño “porque nos han ayudado en todo lo que
hemos necesitado para hacer realidad este proyecto con el que pretendemos
ayudar a aquellas familias castigadas por esta crisis en una de sus necesidades
más básicas, la alimentación”.
El obispo de la Diócesis de Huelva, Monseñor
José Vilaplana, que agradeció la invitación “por poder compartir con vosotros
este momento de esperanza” dijo que “cuando una crisis se gestiona bien
comienzan a madurar muchas iniciativas solidarias de este tipo y cuando crecen
los problemas también se despierta la solidaridad en la sociedad”. En este
sentido, el Obispo de Huelva hizo un llamamiento a que "es el momento de
sumar esfuerzos, tanto desde las administraciones como desde la ciudadanía,
para poder ofrecer a quienes más lo necesitan una red de atención lo más
completa posible". Monseñor
Vilaplana hizo hincapié, por último en la idea de que "también se hace
necesario mostrar una sensibilidad exquisita hacia las personas a las que se
presta este tipo de servicio porque es importante tener claro que estamos
tratando con la dignidad humana y personas afectadas por diversos problemas".
Por su parte, el responsable del Área de la Vicepresidencia y
Primer Teniente de Alcalde, el andalucista Francisco Zamudio, hizo una
valoración positiva de un proyecto que “por qué no decirlo, por los motivos
económicos que todos conocemos, no hemos podido llevar a cabo los políticos y
es digno de reseñar que ciudadanos isleños se hayan organizado para poder
cubrir unas necesidades que son básicas como la alimentación”. Zamudio
coincidió con los que le precedieron al decir que “eran momentos agridulces”
porque “todos conocemos a personas allegadas, familiares o conocidos que lo
están pasando mal y que existan isleños que se echen para adelante y demuestren
su solidaridad, es digno de elogiar y felicitar”.
El andalucista, que también es socio de la asociación, animó a que
“seamos más mientras esté abierto aunque, por otro lado, espero que se cierre
lo más pronto posible, querrá decir que ya no es necesario” poniendo, además,
en valor que “aquí, además de satisfacer esas necesidades básicas como es la
comida, también se darán otras como el cariño y la solidaridad, que también son
importantes”.
Así, bajo el lema
"Unamos nuestras manos" y con la consigna "cualquier ayuda
suma" esta asociación, que se define aconfesional, apolítica y sin ánimo
de lucro, ha logrado transformar una vieja nave en un moderno comedor equipado
con varias cámaras de almacenaje y refrigeración, despensas, aseos, oficinas y
una cocina industrial preparada para servir más de 200 menús diarios.
En agosto del año
pasado, la asociación logró poner la primera piedra de lo que hoy ya son unas
nuevas instalaciones solidarias, que se levantan en una vieja nave abandonada
de unos 250
metros cuadrados , ubicada junto al puerto isleño y
cedida para tal fin durante los próximos 6 años por la familia García-Toscano.
En sólo un par de
semanas se espera empezar a servir una media diaria de 100 comidas, pese a que
como aseguró el presidente de la asociación, el comedor tiene una capacidad
para 200 personas. Para ello tan sólo se está a la espera de firmar un acuerdo
con el ayuntamiento para que, a través de técnicos especializados, analicen
cada caso. Según fuentes de la Junta Directiva , el comedor solidario cuenta ya
con existencias de casi 5.000 kilos de alimentos conseguidos durante la campaña
de recogida que tuvo lugar la pasada semana y que desbordó las mejores
previsiones de la asociación.
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